Si bien el colágeno es un componente principal de nuestros tejidos, y es elaborado por nuestras células, alrededor de los 25 años de edad el ser humano disminuye su producción de colágeno. Esto conlleva un desgaste y envejecimiento del cuerpo: la piel pierde firmeza y elasticidad, las articulaciones se resienten, es mayor el riesgo de fracturas, etc.

Por fortuna, tanto la industria farmacéutica como la estética portan diferentes productos que nos ayudan a reincorporar el colágeno y aprovechar al máximo sus virtudes. Y también por medio de la alimentación podemos reponer el colágeno faltante. Veamos cómo se pude aumentar el colágeno en nuestro cuerpo.

  1. Suplementos dietéticos: Ya sea en cápsulas o en forma líquida, el colágeno se puede incorporar a la dieta en suplementos. Se los suele recomendar para los atletas, las mujeres que atraviesan la menopausia, pacientes con artritis u osteoporosis, etc. Quienes lo consumen argumentan que mejora su bienestar general, contribuyendo a reparar los tejidos conectivos del organismo y reduciendo la inflamación y el dolor.

  2. Cremas y productos de aplicación externa: El colágeno es un ingrediente estrella en las cremas antiarrugas, porque ayuda a devolver a los tejidos cutáneos la firmeza que el paso de los años les ha hecho perder. Las cremas, serums y mascarillas con colágeno rellenan arrugas y líneas de expresión. También contribuyen a la cicatrización de tejidos. Su eficacia depende de la concentración de los ingredientes activos. No suelen tener efectos adversos ni contraindicaciones.

  3. Inyecciones: En cirugía estética son muy populares las inyecciones de colágeno en los labios, ya que aportan volumen y pueden devolver a los mismos toda su carnosidad y sensualidad. Sin embargo, es importante que antes de aplicarlas se haga una prueba de la alergia, y que solamente sean aplicadas por un cirujano calificado.

  4. Alimentos con colágeno: El colágeno también se puede incorporar al cuerpo de manera natural a través de la alimentación. Al ser una proteína animal, lo encontramos en todos los tejidos conectivos de vacas, cerdos, cordero, pollo, etc. Una sopa con huesos de pollo o las patas del cerdo son una excelente fuente natural de colágeno. También lo es la gelatina. Por otro lado, existen alimentos que, si bien no aportan directamente colágeno, sí ayudan a fomentar la producción natural del mismo: frutas y verduras con vitamina A y C, oleaginosas, alimentos con azufre, todos están indicados para aumentar la concentración de colágeno en nuestros tejidos.